Sobre mí
Mi trabajo no surge de una teoría, sino de una trayectoria construida a partir de la curiosidad, la exploración y la necesidad constante de entender cómo funciona el mundo.
A lo largo de los años, mi formación ha seguido caminos distintos: Relaciones Internacionales, Mercadotecnia y Arquitectura, estudiadas en México e Israel. Más allá de los programas formales, gran parte de ese proceso ha sido autodidacta, guiado más por la búsqueda que por una estructura predefinida.
Desde muy temprano, la tecnología formó parte de esa exploración. Comencé a estudiar computación con una de las primeras computadoras que llegaron a Puebla a finales de los años setenta, y desde entonces he estado cerca de cada etapa importante en la evolución digital, desde los primeros sistemas de búsqueda hasta el surgimiento del internet como lo conocemos hoy.
Esa combinación entre formación diversa y exposición temprana a la tecnología ha moldeado la manera en la que observo los problemas: no como eventos aislados, sino como sistemas interconectados que requieren ser entendidos antes de poder ser transformados.
He vivido en distintos contextos —en México, Estados Unidos, Israel, Cuba y Colombia— lo que ha ampliado la forma en que interpreto la realidad y la manera en que me relaciono con las personas, las organizaciones y las decisiones que tomamos.
A lo largo del tiempo, he estado cerca de procesos donde la dirección se diluye, donde los problemas no se entienden del todo y donde las decisiones se postergan hasta que la realidad obliga a actuar. Esa experiencia me llevó a identificar patrones que se repiten con más frecuencia de lo que parece.
De ahí surge el trabajo que hoy se articula en distintos espacios.
En inteligencia, el enfoque está en entender cómo surgen los problemas y cómo se conectan entre sí. En un nuevo punto de vista, en cuestionar la forma en que interpretamos lo que ocurre. En el liderazgo interino, en intervenir directamente cuando la situación lo exige.
En el mismo barco, esa reflexión se amplía hacia lo colectivo, entendiendo que nuestras decisiones no ocurren en aislamiento. Y en coach de foto, la fotografía —junto con otras formas de expresión como la escritura o la música— se convierte en un espacio para explorar la mirada y la creatividad.
Aunque cada uno de estos espacios tiene su propio lenguaje, todos responden a una misma intención: entender mejor lo que ocurre, verlo con mayor claridad y actuar de forma coherente.
No basta con no hacer mal alguno, es necesario hacer todo el bien que se pueda.